Lord of the brick's stupid tales
TM se complace en presentar:
En el capítulo anterior Roberto
TM, el estúpido francés
TM y Manolín Merlín
TM abandonaron Lyon para seguir a Humberto
TM y conseguir unos zapatos nuevos, de hecho llevaban ventaja a Carlos Martel
No del todo TM y sus hombres que tenían que esperar a Peugeot de Jannequin
TM que se había quedado dormido en el lavabo, para poder partir.
Cuando le despertaron fue con Carlos Martel
No del todo TM y Renault. Entonces Carlos Martel
No del todo TM le dijo:
-Ahórrate las excusas, tenemos prisa, he mandado un embajador a Benicássim para avisar de mi llegada. Si llegamos tarde nos tomarán por imbéciles.
-Bueno, podríamos haber ido nosotros en vez del embajador y así no prepararían sus tropas...
-... ...Yo sólo quiero que teman mi llegada ¿Algún problema?

Renault, ya que estaba allí le preguntó:
-Oye, ¿Te has enterado de algo importante mientras venías?
-No, nada importante... Al parecer unos misteriosos hombres se han presentado en la oficina del nuevo gobernador, el enano ese, y lo han tirado a un contenedor de basura.
Carlos Martel
No del todo TM tenía que emprender su viaje y les dijo:
-Un enano como gobernador, ¿A quién se le ocurre...? Ya he oído bastantes insensateces por hoy. Venga, hemos de poner fin a esta guerra... ¿Pero por qué no avanzo?
-Señor, su caballo tiene reúma y como si le llamo gordo me ejecutará, simplemente le diré que no puede aguantar tanto peso.
Mientras tanto, Roberto
TM y los demás seguían su camino. Tras encontrarse con el percebe pensaron en coger el airmail pero la asistenta les mandó a tomar por saco, de modo que tenían que avanzar hasta el siguiente airmail.
Como el Estúpido francés
TM había tenido la genial idea de rescatar a Humberto
TM, los demás pensaron que era él quien tendría el honor de cargar con el equipaje.

Tras media hora caminando el estúpido francés
TM dijo:
-Jo, lo que no entiendo es porque tenemos que ponerle cadenas a la carreta cuando estamos en verano.
-Ah, nunca se sabe...
-Tú eres mago ¿No puedes usar tu magia para algo?
-Lo siento, mis poderes no funcionan cuando hay un imbécil sufriendo a mi costa, jo, jo...
-Que ganas tengo de que acabe esta guerra...
Pero lo que más importaba en ese momento eran Humberto
TM y sus captores que tenían la ventaja de desplazarse en un cutre-carro artillado por un camino accidentado, hogar de varios monos.

-¿Qué tal ahí detrás Humberto
TM?
-No lo sé... Oye, ¿Si quitaramos el cañón no tendríamos más espacio?
-¿Bromeas? Una bonita pieza de artillería nunca debe faltar, hasta los monos nos tienen envidia.
Mohamed al-Fombra
TM dijo:
-al-Bañil
TM, Humberto
TM tiene razón, aunque me duela decirlo, le podríamos volar la cabeza al caballo, hombre...
-Bueno, vale, pero os arrepentiréis.
Cerca de allí había una posada pero todos creían que los dueños estaban malditos, aunque en realidad sólo tenían sífilis, así que se pararon a quitar el cañón y a comerse las bajas del viaje en medio del camino.

Cuando acabaron aparecieron tres misteriosos hombres. Uno vestía un uniforme de viejo general sacro imperial y los otros simplemente no iban vestidos. El que parecía el jefe les dijo:

-No deberiáis pararos aquí, con tanto vándalo suelto... Ese es un bonito cañón, me temo que ya no lo necesitaréis, je, je.
-Pues lo cierto es que no, estábamos esperando a que alguien se lo llevara, nos estáis haciendo un favor.
-... ¿Os estáis quedando conmigo? ¿Sabéis con quién estáis tratando?
-Hombre, a juzgar por la apariencia de tus amigos yo diría que con nadie importante.
-Es que al jefe no le da la gana comprarnos uniformes decentes...
-Tú te callas. mmm... Ese orco imbécil va con vosotros.
Se dirigió a Humberto
TM que estaba durmiendo la siesta y le dijo.
-Tú, sí tú, despierta.
-¿Qué? todavía no son las nueve...

-¿Tú has visto por casualidad un percebe gigante? ¿Verdad?
-¿Un percebe gigante? Ya me gustaría...
-Tú eres Roberto
TM ¿Verdad?
-No lo sé, a lo mejor.
-...Ya me estoy cansando de vosotros, tendremos que hacerle hablar a la fuerza.
Mohamed al-Bañil
TM dijo:
-Eh, el sultán dijo que Humberto
TM no debía sufrir ningún daño. No es nada personal, pero no puedo permitirlo.
-¿Y tú que tienes, un ejército?
-Pues da la casualidad que sí, así que os conviene presentaros.
-Pronto sabréis quienes somos, pronto... mua ja, ja ,ja, ja.
al-Bañil
TM se dijo para si mismo.
-Le amenazo y se ríe, hay que ser imbécil...
Y hasta aquí puedo leer...