CAPITULO XIVEn mitad de la batallaLa salva disparada contra el puerto, impacta con furia arrolladora sobre el baluarte, lanzando por los aires el cañón, hiriendo a varios hombres y causando la muerte de algún otro.

Lord Edmond, cae al suelo debido a la honda expansiva, asustado, comienza a mirar en derredor, en busca de Elleanor, a quien no logra encontrar, aunque entonces la ve, se dirige hacia las ruinas de la residencia del Almirante, que ha sido igualmente alcanzada por la salva, mira detenidamente, y ve que la prisión, aun sigue en pie.

Coconut, no sale de su asombro, la precisión de los artilleros del tiburón negro es asombrosa, han destruido el cañón de la residencia del Almirante y el apenas tiene unos rasguños fruto del impacto, además, la reja de la ventana se ha desprendido, ahora podrá escapar.

Mientras tiene estos pensamientos, ve con alegría, como un bote se acerca apresuradamente hacia el
¡es ella!
¡¡¡Elleanor!!!
En el puerto, tras el caos inicial, los oficiales consiguen que la tropa comience a ocupar sus puestos, y a prepararse para repeler la invasión que se les avecina. Uno de los cañones abre fuego contra los piratas en sus balsas, y el impacto es directo.

La balsa vuela en pedazos entre surtidores de agua.

Los soldados lanzan un grito triunfal y los ánimos mejoran, aunque sin duda lo peor de la lucha, esta por llegar.
Edmond se ha hecho con un bote y se dirige al encuentro de Elleanor.
Elleanor abraza a Coconut, por fin libre

Edmond ve con horror como el pirata, libre de su prisión, forcejea con Elleanor.

Su furia crece de manera desmedida, y cuando la barca aun no ha tocado tierra, desenvaina su sable y se lanza contra el pirata, de un empujón lo coloca contra la pared, separándole de Elleanor y mientras el pirata intenta recomponerse de su sorpresa se prepara para asestarle un golpe que termine con su miserable vida.
