CAPITULO XXXIXPuerto de KinsgstonLa actividad en el puerto era frenética, trasiego de municiones y armas, pertrechos y víveres de todo tipo eran embarcados en las naves del imperio, que saldrían en la peligrosa tarea de dar caza al temido capitán Roger. Se ultimaban todos los detalles, el HMS Impetuous recibía nuevos cañones de mayor calibre y al otro lado de Eldorado, estaba anclado el HMS Store, mas estilizado, pero igualmente temible. Estos dos navíos, la flor y nata de la marina imperial, eran los únicos que quedaban aun fondeados, varios ya recorrían el caribe en busca del maligno pirata.


Coconut, tras no pocas penurias había conseguido llegar cerca de Kingston, y con las ultimas monedas que sus amigos españoles le dejaran, compro un bote y remo directo a la boca del lobo.

Cuanto más cerca estaba, mas ímpetu ponía en cada palada. Finalmente la tropa de guardia le encañono con sus armas
- ¡Alto!
- ¡No se acerque más!
Coconut, dejo los remos dentro del bote, y la inercia le fue acercando lentamente hacía el muelle.

Inmediatamente un oficial se abalanzo sobre el y le puso su sable en el pecho
- ¿Quién eres? Y ¿Qué es lo que quieres? – le pregunto
- Solo quiero hablar con el gobernador
- ¿Cómo? Pero bueno tu crees que su excelencia recibe a todos los piojosos que se le acercan, ¡estaría bueno!
Coconut fue consciente en ese momento de que si ya de normal su aspecto no era, no ya el de un caballero, si no, que ni siquiera el de un humilde ciudadano de bien, sus peripecias de los últimos días le asemejaban a un pirata, peor de los malos, de los que roban barquitas de pesca y atracan a ancianas campesinas.

- Tengo información vital sobre Roger
- Claro, ¡tan vital que sabes donde esta su guarida!
La cara de Coconut, demostró una enorme sorpresa
- No me mires así, no tengo poderes adivinatorios, lo que pasa es que desde que se prometió una jugosa recompensa esto se llena todos los días de presos fugados de Roger, de piratas buenos arrepentidos y un sinfín de absurdas historietas.
- ¡Pero la mía es cierta!
- Claro, claro… Guardias, arrojad a este pobre diablo lejos de aquí.
- Coconut!!!!
Coconut, reconoció la voz, pero no la localizaba
- Aquí arriba viejo amigo! ¿Dónde está Elleanor?
Lord Edmond le gritaba desde las almenas de Eldorado, y enseguida desapareció por una puerta.

Reunidos los dos, el oficial depuso su actitud hostil y se mostró mucho más sumiso.
- Cuéntame, ¿Qué ha sido de vosotros? ¿Dónde esta Elleanor?
- Pasamos por muchas peripecias pero finalmente la capturo El segador, ahora esta en sus manos
- ¡Santo cielo! Todo es culpa mía, nunca debí abandonaros, peor su confesión me dejo confuso, luego fui consciente de mi error al abandonaros, sobre todo porque ahora lo se, la amo. Ahora lo que mas urge es hablar con Stormeye, oficial, avise a su excelencia de que tenemos noticias vitales, que nos urge reunirnos con el.
- A la orden!

En apenas una hora, los barcos estaban preparados para zarpar, y en el muelle, el estado mayor ataba los últimos cabos.
- Entonces, ¿decís que mi hija esta presa con ese sanguinario de Ramiro pero que lo que tenemos que hacer atacar a Roger, y que tu nos dirás donde se encuentra su guarida? – pregunto el gobernador
- Eso es excelencia, y es de esta manera porque Ramiro solo tiene sed de venganza contra Roger, y utilizara a vuestra hija como medio de llegar hasta el, si nosotros llegamos antes, y acabamos con Roger, le podremos estar esperando. – Explico Coconut
- Pero, Roger es poderoso, ahora más que nunca… - la duda la planteo Edmond
- Mire My Lord, un pirata poderoso no es más poderoso que el ejercito imperial, así que descuidad, embarcaremos a todos los hombres que podamos, y aunque ahora mismo solo contemos con dos navíos, ya es el doble de lo que tiene el, y afortunadamente, son nuestras mejores naves – sentenció el comodoro.

Dicho esto, ambas naves, repletas de hombres, armas y municiones partieron hacia donde les indicaba Coconut, en el HMS Impetuous, iban Edmond, Coconut, el gobernador y el comodoro y justo detrás, en el HMS Store, les seguía el almirante.

