Capítulo VIII (Desde Bricksur)
Droi se levantó pronto y se dió una ducha.

Después, salió hacia casa de la viuda. Sabía que la chica del servicio, Dreisy (así se llamaba), salía todos los días a hacer una compra por la mañana, así que se dirigió allí y la esperó.

La siguió unos metros, le dijo que trabajaba para su señora y que quería hacerle algunas preguntas. Ella se mostró dispuesta a colaborar.
- Cuénteme, ¿se le ocurre alguien que pudiera querer matarlo?
- Ni idea… era tan atento… dijo ella con voz triste.
- ya… y ¿con quién se relacionaban? ¿quién frecuentaba la casa?.

- Bueno, la verdad es que eran bastante caseros cuando el trabajo del señor se lo permitía. Viajaba bastante. En casa
no recibían demasiadas visitas. Lo único es que cuando el señor se iba, venía por las noches una amiga de la señora para quedarse con ella. Y también ahora.
- ¿Usted la conoce?
- No, no la he visto nunca, -dijo Dreisy.
- ¿Y desde cuándo viene por casa?, - preguntó Droi.
- No sé, quizás 1 año. - Pero la señora ya le habrá hablado de ella, -¿no?
- Sí por supuesto, ya me estuvo contando.
- No habré dicho algo que la pueda perjudicar -¿verdad?. - No me gustaría comprometer a la señora en estos momentos tan difíciles para ella y… no me…
- Tranquila, no ha dicho nada comprometedor. - Pero si se siente más tranquila, mantendremos este encuentro en secreto. - Y será mejor que vaya pensando en hacer la compra o la van a pillar.
- Sí, lleva razón, mejor no decir nada, se lo agradezco.
Cuando Droi dejó a Dreisy, supo que esa misma noche tendría trabajo.
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La noche era fría y la cámara de fotos era pesada. Estudió un árbol discreto a una distancia prudente. Sabía que la noche no iba a ser agradable.
