Capítulo VMalhumorado, se quedó unos segundos inmóvil en la cama, eran las 2 de la mañana. Entonces volvió a sonar el timbre de la puerta.

- Ya voy, ya voy…
Al abrir la puerta quedó sorprendido: allí, de pié, estaba la viuda.
- No soporto mi casa vacía. Déjeme pasar.
Mal asunto, - pensó, pero cómo negarse...
- Adelante. ¿Quiere tomar algo?.
- Un Gin Tonic, por favor.
Droi la acompañó con un whisky. Después de 3 horas de amigable charla, la vió reir por primera vez desde que la conoció en el despacho. Y entonces ocurrió lo único que podía ocurrir en aquella situación. Posó la mano en la bisagra de su hombro, luego su dedo detrás de la oreja; Lo deslizó por la mejilla y recorrió su boca…

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A la mañana siguiente, y todavía con la resaca del día anterior, marchó a la dirección del hermano del muerto. El barrio dejaba bastante que desear.

Llamó a la puerta y salió a abrirle un personaje decrépito, en lamentable estado y apestando a alcohol.

- Qué, ¿ya te has enterado de lo de tu hermano?
- ¿No me ve? Estoy ahogando las penas.
- Saben nadar, contesto Droi.

- ¿Qué quiere?
- Saber porqué lo hiciste.
- Mi hermano me daba dinero todos los meses. - No muerdas la mano que te da de comer, o algo así… - Piense algo más original, no tengo porqué aguantarle esas insinuaciones. - Bastante tengo con lo mío.
Drink cerró de un portazo.
Este no podría ni sujetar una pistola en su estado, -pensó Droi. Y además, ¿para qué?. Decidió volver al despacho. Al entrar, Drorothy -su secretaria- le informó de que habían traído una carta en mano y que estaba sobre su mesa. La abrió y lo que vio le secó la garganta de forma instantánea.
