EpílogoLos días pasaban aburridos en la cárcel para Dright, el exjefe de policía.

Había pasado ya un año desde los acontecimientos y Droi decidió visitarlo. Todavía tenía curiosidad por resolver algunas dudas que le quedaron. Dright fue avisado.

Y vergonzosamente conducido hasta la sala de visitas:

Droi acudió al encuentro:

- Podía estar yo entre rejas y tú a este lado del cristal, dijo Droi.
- La vida es así.
- El caso es que solo cometiste errores, incluyendo los clásicos: el asesino siempre vuelve al lugar del crimen.
- Dright se quedó callado.
- ¿Por qué fuiste a verla el último día? - Preguntó Droi.
- Cuando te soltaron, después del interrogatorio, pensé que las cosas se torcían y que quizás no fueras acusado. -Debíamos repensar la estrategia sin nada de teléfonos. -Las cosas no salen como se piensan.

- Fuiste tú quién me envió las fotos ¿verdad?, -dijo Droi.
- Sí, fui yo. -Así quedabas en mis manos para cualquier cosa que pudiera necesitar de ti. -Te habría amenazado con enviarlas a la prensa si lo hubiera necesitado. -Hubiera sido tu fin. -Y, de paso, quise ponerte nervioso para cuando te detuvieran, pero mantuviste bien el tipo.
- Ya. ¿Y la viuda? -No hubiera quedado muy bien si hubieras enviado las fotos.
- Hubiera sido la víctima de un desaprensivo que se quiso aprovechar…
- Y la pistola, ¿porqué la guardaste?. -Un error impropio.

- Nunca imaginé que fueras a entrar en mi casa… - Después de muchos años de policía aprendí que las pruebas, más pronto o más tarde, acaban saliendo. - Te sorprenderías. - Así que preferí guardarla hasta que se hubiera enfriado todo. - Además, no hubiera sido creíble por parte de un detective privado matar al marido de su amante y abandonar el arma en la escena del crimen ¿no crees?.
- Lo de la cinta fue un error aún peor.
- Lo de la cinta… ya no me importa confesarlo, era mi salvoconducto. - Cuando lo planeamos todo, ella tuvo dudas. - Necesitaba cubrirme las espaldas por si cambiaba de opinión y se deshacía de mí. -Una simple llamada y hubieran encontrado la pistola y ella hubiera salido de rositas. - Si las cosas se ponían feas, tenía que hacerle saber que eso no entraba en los planes.
- Aun así, no salieron como esperabas.
- Te lo debo a ti.
- Sólo podía ganar uno…
Colgaron sin despedirse. Droi se quedó mirando a los ojos de Dright por un instante.

Dright, sin embargo, se quedó mirando más allá del cristal blindado con la mirada perdida, pensando que la vida quizás ya no volvería a ser nunca la misma.

FIN